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En apertura
Si te acaban de dar el alta, no estás para elegir entre veinte perfiles.
Cuentas qué pasó en cuatro preguntas. Medimos cuánto cuidado hace falta de verdad — y asignamos a quien tenga el nivel que ese cuidado pide.
Todavía estamos llenando este contexto uno por uno. Lo que ves aquí es real: no ponemos perfiles de relleno para parecer más grandes.
- 01Aquí el límite es el oficio
No hay que pedir permiso a nadie: si ofreces lo que este contenedor lista, ya estás dentro.
- 02La reputación dice de dónde viene
Nunca un promedio suelto: cuántas reseñas, en qué sitio, y cuántos volvieron a llamarlo.
- 03El precio es de referencia
Lo que ves es de dónde parte. El de cada trabajo lo acuerdan las dos partes hablando.
Quién está dentro

Si eres tú quien cuida
Tu nivel se demuestra, no se declara.
Aquí no hay estrellas. Lo que aparece en tu ficha es qué sabes hacer, quién te vio hacerlo y cuándo: «movilización y transferencias — evaluada el 12/03/2026 por María Fernández, INF». Eso viaja contigo aunque cambies de casa, de agencia o de ciudad.
Cómo se decide cuánto cuidado hace falta
Se mide antes de poner un precio.
- 01Cuentas qué pasó
Cuatro preguntas: de dónde sale la persona, cuándo empieza, quién coordina en la casa, y qué te dijeron al alta.
- 02Se mide qué hace falta
Cuatro cosas que se observan — moverse en la cama, ir al baño, el traslado, comer — y tres banderas clínicas. De ahí sale un número.
- 03El número da la franja
Y la franja da el precio de referencia y el nivel mínimo de quien puede tomarlo. Nadie por debajo de ese nivel ve la solicitud.
- 04Se revisa cada mes
Y de inmediato si pasa algo. El cuidado que hacía falta en marzo no es el que hace falta en junio, y el precio lo sigue.